[EL VHS] NieR o Cómo una joya escondida llevó a su director a codearse entre los grandes.

Agradezco la existencia de NieR: Automata, no solo por ser un juego fantástico en sus propios méritos, sino que también por el espacio que le dio a su director Yoko Taro en la industria de los videojuegos actual, pero todo el éxito que trajo consigo no podría haber sido posible sin la existencia de su predecesor, uno de mis videojuegos favoritos, el infravalorado NieR, un juego que salió para la PS3 y Xbox 360 en el 2010, de un tamaño mucho más pequeño y de mucho menor presupuesto desarrollado por Cavia y publicado por Square-Enix que, a pesar de ser un juego mediocre en términos de jugabilidad y tener la mala suerte de salir en una fecha cercana al tan hypeado como vacío Final Fantasy XIII, su carisma, historia, personajes memorables y excelente música a cargo de Keiichi Okabe lograron entrar en los corazones de los 10 pelagatos que lo jugamos en su día, convirtiéndose lentamente en un título de culto.

Yoko Taro: Un director peculiar y su primer trabajo en el puesto.

Ya hemos hablado de las particularidades de Yoko Taro y el carisma que desborda detrás de esa máscara tan característica que utiliza (que de hecho proviene de uno de los personajes principales del NieR original), pero poco hemos mencionado acerca de su trayecto.

La historia de Yoko Taro como director siempre me ha parecido muy interesante, comenzando con que su primer trabajo como director, Drakengard (o Drag-On Dragoon, como es conocido en Japón) fue completamente accidental, pues no era quien tenían considerado para el puesto originalmente, aunque es claro que ya en este primer juego se mostraban indicios de su genialidad.

Edgy af.

Drakengard es un juego de la PS2 que fue desarrollado (al igual que el NieR) por el pequeño estudio Cavia y publicado por Square-Enix en el 2003, de hecho, sería el primer juego publicado por ellos y debido a esto el equipo de desarrollo fue presionado en muchas ocasiones para apurar el desarrollo del mismo, sin mencionar que eran restringidos también por el bajo presupuesto con el que contaban. Originalmente fue pensado como un simulador de vuelo de dragones, pero debido a la popularidad de Dynasty Warriors en la época, decidieron agregarle segmentos de lucha a pie estilo hack and slash. Yoko Taro sabía que el juego no tendría ninguna oportunidad compitiendo contra los grandes que estaban en el catálogo de la consola si no hacía algo para diferenciarlo del resto, es por ello que decidió hacer que el juego tuviera una atmósfera surreal y pesadillesca, además de hacer que sus protagonistas sean prácticamente psicópatas envueltos en una historia muy interesante y completamente retorcida, todo esto bajo la premisa de que alguien que mate tantas personas (como los protagonistas promedios de este tipo de videojuegos) no puede ser una persona sana mentalmente, lo que obviamente no era bien visto por los altos mandos de Square Enix, aunque finalmente la visión creativa de Yoko Taro prevaleció.

El juego tuvo una secuela en la misma consola, mejor en términos de jugabilidad, pero como no fue dirigida por Yoko Taro perdió todos los elementos que hacían del juego algo tan interesante, se volvió una versión un poco más oscura de una historia de fantasía medieval convencional, dejando de lado muchas facetas interesantes del retorcido mundo que había creado el director original.

Clásico de culto: NieR.

Pero esto no era suficiente para Yoko Taro, pues al comenzar a dirigir se planteó una meta, una meta inspirada por una ambición gigantesca: explorar el potencial de los videojuegos como medio, esa área gris entre lo que se ha hecho y lo que no se puede hacer, buscar formas interesantes y nuevas de utilizar la interactividad innata de los mismos. Lamentablemente, Yoko Taro considera que ha fallado (al menos en una época previa a NieR: Automata), es claro que ha tenido restricciones debido a no solo problemas presupuestarios, sino también debido a que ha trabajado en su mayoría con estudios que claramente no están capacitados para realizar juegos de la escala y alcance que quiere, pero confía en que futuros desarrolladores sí podrán sacarle el provecho al verdadero potencial que tienen los videojuegos.

Ahora bien, esto no detiene a Yoko Taro de seguir dirigiendo, y su siguiente trabajo como director sería el ya mencionado NieR, cuyo tema central está inspirado directamente por el 9-11 gringo y lo que ello involucraba, más específicamente, que las personas podían hacer cosas horribles siempre y cuando pensaran que estaban en lo correcto ¿Cómo es que esto influye la historia? Tendrán que jugarlo ustedes mismos para averiguarlo, pues la historia es uno de los puntos más fuertes del título.

Personalmente creo que el material promocional gringo no está a la altura del japonés.

Nier es la continuación de uno de los finales de Drakengard (específicamente el más difícil de conseguir, considerado de broma originalmente por los desarrolladores), y cuenta la historia de un padre llamado Nier (o hermano, en la versión de PS3 japonesa) que vive con su hija Yonah en un mundo post-apocalíptico donde la humanidad ha vuelto a un estilo de vida tipo medieval entre las ruinas y merodean misteriosos enemigos conocidos como “shades”, pero más que ser una historia acerca de salvar al mundo, nuestro protagonista se preocupa más de buscar una cura para la enfermedad que tiene su hija y hará lo que sea para conseguirlo.

La historia del NieR es mucho más de lo que aparenta, lo que le espera a los jugadores es una narrativa llena de giros de tuerca y revelaciones que cambian completamente el contexto de muchas escenas, que no solamente tienen que ver con el personaje de Nier en sí, sino también con el estado actual del mundo. El juego tiene una sutileza y una atmósfera muy característica que ya desearían tener muchos otros juegos, además de un lore bastante largo e interesante que se complementa con historias cortas presentes fuera del juego y conexiones al Drakengard original que solo son insinuadas, lo anterior definitivamente ayuda a hacer que el juego destaque a pesar de su apartado visual que parece sacado de la época de la PS2 (aunque su dirección de arte es fantástica).

En cuanto a la jugabilidad, si bien es un juego con un combate bastante servicial, ya desde esta entrega se veían los cambios de gameplay y estilo de juego que se observan perfeccionados en NieR: Automata, siendo una mezcla entre Bullet Hell y Action RPG, con partes donde la cámara simula un plataformero e incluso una sección completamente en texto.

Insisto, la dirección de arte es 10/10

Sería una falta de respeto hablar de este juego sin mencionar el excelente trabajo que Keiichi Okabe logró en sus composiciones para este videojuego, lo que no debería sorprender a los que ya jugaron a NieR: Automata, pues ambos soundtracks están a cargo del mismo señor y cuentan con una calidad indudable, acentuando los temas del juego y su tono, con una mezcla de instrumentos acústicos y la voz angelical de Emi Evans que aún me deja sin aliento.

Otra cosa interesante, es que el juego consta de 4 finales y para conseguirlos todos es necesario jugar la segunda mitad del juego más de una vez, contando el primer New Game+ con la perspectiva de otro personaje (lo cual, de nuevo, no debería sonar extraño para los que vienen de NieR: Automata), aunque para conseguir los finales C y D hay que llenar ciertos requisitos que podrían ser algo tediosos, pero que al final lo valen para ver esta gran historia llegar a un final.

En conclusión, no puedo decir que NieR sea un juego para todos, pues es necesario mirar por sobre sus fallos para disfrutarlo, pero en lo personal me parece un grandioso juego, infravalorado y restringido por limitaciones externas al director y a su visión creativa.

Legado: Platinum Games y NieR: Automata.

Hermosísimo concept art de NieR: Automata

Square-Enix, más tarde, le dio una oportunidad más a Yoko Taro para dirigir un nuevo videojuego: Drakengard 3 en el 2013, nuevamente con un presupuesto de mierda que, a pesar de haber sido disfrutado por los fans de Yoko Taro que conocían la franquicia de la que nació el título, la mayoría de los que lo compraron en el mercado occidental esperaban otro NieR, pero en vez de un Action RPG, lo que recibieron fue un Hack and Slash que tenía múltiples problemas técnicos, por lo que se llevaron una decepción y el juego murió sin pena ni gloria.

Por todo lo anterior, NieR: Automata fue algo completamente inesperado y, para mí, uno de los highlights del E3 2015, nunca esperé su anuncio, pero ahí estaba, con un equipo lleno de talento detrás. Fangirlié demasiado mientras veía el listado de personal involucrado, el solo hecho de que Yoko Taro estaba dirigiendo a un equipo no solamente competente, sino que a los grandes de Platinum Games junto con otros personajes importantes de la industria era, para mí, una de las mejores noticias, pues implicaba que al fin era reconocido, que al fin le daban crédito a este loco genio creativo, pero ver que era una secuela del NieR fue la guinda de la torta.

El hecho de que este proyecto haya sido completamente a raíz de la pasión y el respeto que sentían los desarrolladores por el videojuego original dice mucho del mismo, de su carisma y calidad, sin la cual esto nunca habría sido posible, muchos momentos de la secuela, de hecho, se vuelven mucho más potentes habiendo jugado el NieR original.

Me parece muy destacable agregar, a propósito de la búsqueda de Yoko Taro por explorar el potencial del medio, que  el primer nivel del juego, con toda su acción frenética y espectacularidad, desde mi punto de vista es una forma de Yoko Taro de decir que al fin ha llegado al pináculo de su carrera creativa y que desde ahora le es posible ahondar más en su objetivo, lo que me pone muy feliz porque al fin y al cabo, su historia es una de superación, una de salir adelante a pesar de que todo parezca que va a salir mal, una de no rendirse y conseguir lo que se busca.

La calidad del título es indudable y gracias a NieR: Automata y su popularidad tengo la certeza de que el NieR original, ese juego mediocre e infravalorado, esa gema escondida que muchos pasaron por alto, no será olvidado, al menos por el simple hecho de que comparten el “NieR” en el título.



Me gusta Mew, Yoko Taro, los monos chinos y los juegos.