No sé qué cresta estoy jugando… No Thing

Disclaimer: Esta reseña es 80% en serio. El 20% restante es puro color. Ustedes juzguen.

No Thing es de esos juegos raros, malos, pero extrañamente viciantes, y que son mucho más de lo que aparentan a simple vista, o al menos eso es lo que intentan hacerle creer a gente sacohueas como yo, que en su afán por creer que los juegos pueden ser más que simplemente juegos, le intentamos buscar la quinta pata al gato. Sin embargo, tengo fe que, en este caso, efectivamente estemos frente a un juego distinto, o al menos frente a un juego que fue desarrollado estando bajo los efectos de alguna droga.

Desarrollado por Evil Indie Gamesuna compañía polaca con a penas 374 likes en facebook y 639 seguidores en twitterNo Thing es una especie de runner en primera persona, en la que nuestros mayores aliados son las flechas/botones para girar a la izquierda o derecha, seguir un camino, evitar caer y lograr avanzar hasta el siguiente nivel. Si bien No Thing no es precisamente nuevo -salió el 2016 en Steam y en marzo de este año en Switch-, y además existen un millón de juegos gratis para celular de este tipo, la diferencia, y justamente lo que le da ese toque único y extraño, es que a través de los distintos niveles podemos escuchar una voz que nos cuenta una historia, y la gracia y lo perturbador de la historia es que se siente casi como dirigida a uno.

Lo que sabemos es que estamos en el  año 1994, es el futuro y estamos dentro de un regimen totalitario, donde tenemos que llevar un mensaje a la Reina de Hielo. ¿Qué mensaje y por qué? Eso tenemos que descifrarlo mientras jugamos, cosa que en realidad no es tan fácil a pesar de su simplicidad, ya que los niveles son bastante largos y cada vez más complicados, obligándote a jugarlos más de una vez, llegando al punto en que nos aprendemos los movimientos y diálogos de memoria.

De hecho, respecto a los diálogos, es que me empecé a pasar un royo; dentro de mi tontera, empecé a pensar que el juego intentaba inducirte a algo o meterte algún tipo de mensaje en la cabeza. Mensajes como “esperando la felicidad”, “trabajas 8 horas, duermes 8 horas y ves TV 8 horas” o “eres un simple empleado” me empezaron a transmitir una sensación de “pa qué estoy acá” o “rutina culiá”, casi como si el juego me estuviese diciendo que estamos puro perdiendo el tiempo, que nuestras acciones no tienen sentido y que, en el fondo, estamos perpetuando un sistema que necesita de gente así para funcionar y existir.

No sé, no sé realmente qué chucha estuve jugando ni por qué le dediqué cerca de 3 horas, aunque fueron 3 buenas horas. A pesar de ser un juego súper simple y básico, va un poco más allá, y a través de las imágenes, diálogos y música es capaz de transportarte un poco y hacer que te pegues jugando más de la cuenta. ¿Por qué más de la cuenta? Una de las características que posee el juego, según sus desarrolladores, es la inducción a migrañas, y puta que es cierto. Jugarlo mucho rato seguido hizo que me doliera la cabeza y empecé a sentir casi como me estaba haciendo mal. Onda, eran sonidos raros, muchos colores, destellos e imagenes que aparecían y desaparecían, y no sé… como que estaba cagándaome el cerebro.

A pesar de lo anterior y lo poco alentadora que puede sonar esta reseña, definitivamente lo recomiendo. Es un juego distinto y disfrutable en pequeñas dosis, y que tiene una historia interesante y que constantemente te invita a seguir jugando y descubriéndola. Además, y como gran plus, el juego cuesta miserables $2.500 pesos en Steam y algo así como $1.30 dólares en la Switch, por lo que no probarlo sería de puro cagado.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.