¡You’re still our 1-Up Boy! Super Mario Odyssey

Me tomó casi 55 horas sacar TODO lo que Super Mario Odyssey tenía para ofrecernos, y que 55 horas. Hace un tiempo les hablé sobre este juego en un “En la Puerta del Horno” y ahora quiero hacerlo con más profundidad, y obviamente con spoilers, además con la posibilidad de corregir algunos de los puntos bajos que encontré en mis primeras impresiones, como la música.

Super Mario Odysseyen mi opinión, puede ser analizado desde 3 puntos de vista. En primer lugar, considerando a los jugadores veteranos que crecieron con una NES/SNES y aman la saga, luego -donde encajo yo- aquellos que si bien también crecieron con estos juegos, nunca le tuvieron el suficiente cariño. En tercer lugar, tenemos a las nuevas generaciones; quienes tuvieron sus primeras aventuras en Mushroom Kingdom hace poco, o incluso que están teniéndolas por primera vez en su Nintendo Switch.

El punto acá es que este juego está, en mi opinión, fue desarrollado de tal manera que es capaz de satisfacer a los más exigentes, terminar de convencer a los indecisos y enamorar a los primerizos. ¿Cómo? En base a la nostalgia, recompensa, eliminación del castigo y -sobre todo- a la entretención.

En Super Mario Odyssey no hay vidas, y lo mismo implica que no hay un game over. Si bien esto podría molestar a los jugadores más hardcore (¿hay jugadores hardcore de Mario?), es algo que por una parte invita a quienes nunca se han sentido con las suficientes manos para un juego de plataformas, e incluso para aquellos que nunca han tomado uno, a que se siente y le de una oportunidad, que se de cuenta de que en realidad no es algo difícil y que es MUY disfrutable. Por otra parte, esto podría calentar poco y nada al que prefiere los desafíos, pero esto se suple, en mi opinión, con la opción de re enfretarte a jefes o hacer algunos recorridos nuevamente, todo con más dificultad, además de no limitarnos a la hora de conseguir lunas, dándonos la opción de hacerlo de distintas maneras. Y es que con Cappy y la suficiente habilidad se pueden hacer bastantes maravillas, llegando incluso a lugares que parecerían inaccesibles, dándonos la sensación de libertad y de que podemos hacer cualquier cosa en el juego.

Nostalgia por todas partes

El uso de la nostalgia acá está presente, de verdad, en todos lados, lo que obviamente es una forma de llegar a los fans más exigentes y también a los indecisos. De partida, el diseño de Super Mario Odyssey -en mi opinión- tiene una clara inspiración en el de la entrega de Nintendo 64, y eso ya es una forma de llegar a gran parte de los fans que se vieron cautivados por el plomero por allá en los 90. Y por si fuera poco, varias secciones del juego son en áreas 2D y con el diseño clásico de Super Mario Bros. (NES), que son bastante divertidas y, en general, un poquito más difíciles que el resto del juego.

De hecho, gracias a estas mezclas entre el 3D y el 2D es que podemos vivir una de las mejores -o la mejor- partes en juegos de Mario, con una música que si bien no es muy de la saga, se las arregla para calzar perfecto y transformarlo en un momento súper bonito y emotivo, y que fue el punto que me hizo decir “amo este juego culiao, lo amo”, haciéndonos revivir la primera aparición de Mario en un juego, junto a Donkey Kong.

Uno de los mejores momentos del juego <3

Además de esto, una vez completemos el juego podremos llegar a Mushroom Kingdom, dándonos la sensación de “hogar, dulce hogar”, pudiendo acceder a cuadros para enfrentarnos a enemigos más fuertes, convertirnos en Yoshi e incluso entrar al castillo para escuchar esa música que todos quienes jugamos Super Mario 64 conocemos a la perfección. Como dato, en este reino no vamos a conseguir lunas, sino que estrellas e incluso con el clásico efecto de sonido. Gracias <3.

Dificultad para todos

Como mencioné en un comienzo, en general el juego tiende a ser fácil, con el objetivo de atraer a nuevas audiencias, considerando que Nintendo sigue siendo una compañía con tendencia a la familia. A pesar de lo anterior, hay secciones que se vuelven más complicadas, pero que no son obligatorias para avanzar. Es decir, el jugador más casual que quiera simplemente completar el juego, no tendrá que enfrentarse a una gran dificultad, aún estando presente, sobre todo en “Darker side of the moon”.

De hecho, el juego puede completarse con tan solo 124 lunas (si no me equivoco), pero teniendo la opción de conseguir un total de 880, poniendo a prueba las habilidades de muchos, siendo las últimas 25 bastante más difíciles que el resto, aunque tampoco lo suficiente como para hacerte querer dejar de jugar; es una dificultad justa para entretener a los más bacanes (aunque si el Insane está leyendo esto, va a decir que son todas fáciles y que yo soy muy manco, cosa que no deja de ser verdad en todo caso).

La música me tapó la boca

En mis primeras impresiones pensé que el punto más bajo de este juego era su música, que si bien era súper buena, carecía de la magia necesaria para hacerla memorable. Estaba MUY equivocado.

Obviamente al hablar de gustos, no hay nada escrito, pero coincidí con un par de amigos en que a la música le faltaba un toque, aunque con el pasar de las horas se vuelve cada vez más pegajosa y uno termina por acostumbrarse, sin contar que en muchos reinos se vuelve derechemante la raja y llena de magia.

Incluso si hay gente que siga sin estar convencida, una vez completemos la historia, tendremos la opción de acceder a un playlist del juego y jugar con la música que queramos, sin importar el mundo, jefe, etc.

Bastante que hacer… y que ganar

Bajo mi punto de vista, Super Mario Odyssey es bastante grande respecto a lo que generalmente nos ofrece un juego de este tipo, y no es grande porque sí, sino que lo es porque es capaz de entretenernos en cada uno de sus rincones.

Los mapas no se sienten muertos ni vacíos en ningún momento, y a donde sea que vayamos hay algo que hacer y ganar, porque este juego tiene claro que si quieren que exploremos y que le saquemos el jugo al 100%, tiene que recompensar a los jugadores, y se consigue súper bien. De hecho hay súper pocos lugares a los que uno vaya y no haya nada que hacer, encontrándonos con lunas, monedas e incluso NPC que nos ofrecen “mini-juegos” como carreras o puzzles.

¿Y de qué nos sirve sacar todas las monedas y las lunas? Si bien la recompensa por explorar suele ser las monedas moradas y las lunas, conseguirlas también tiene su propósito; con las monedas podemos comprar distintos trajes y adornos para nuestra Odyssey. Si bien los adornos no son más que eso, adornos, la ropa nos va a permitir, en casi todos los casos, acceder a nuevas lunas. ¿Y de qué sirven las lunas? Pues entre más consigamos, podemos acceder a nuevos sombreros y trajes, además de desbloquear dos mundos (munditos, son cortitos) extras, en donde se desafiarán nuestras habilidades en la justa medida, dándonos el total de 880 lunas que mencioné anteriormente, con la posibilidad de aumentar el número hasta un máximo de 999, que nos dará una pequeña sorpresa extra.

Para terminar

Como dije en un comienzo, Super Mario Odyssey es un juego capaz de cautivar tanto a los fanáticos de antaño como a los más nuevos e incluso a aquellos que no somos realmente fanáticos de Mario. Un juego que no es pretencioso, que prácticamente no tiene puntos bajos y que no pierde de vista en ningún momento su principal objetivo, el de entretener a concho, hacernos pasar un rato a agradable y sacarnos una sonrisa.

Ahí los amigos (?) sufriendo

Gracias Nintendo, por tan maravilloso juego <3



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.