¿Mal día, enojados? ¡Aggretsuko!

No solo en Chile nos encontramos en una época de cambios sociales y culturales, y mientras acá algunos se quejan de no poder gritarle a las mujeres en la calle, hay empresas a nivel mundial que se han dado cuenta de que la imagen de la mujer está cambiando; que el color rosado, la docilidad y la casa no son, necesariamente, sus aspiraciones, y por lo tanto, es importante cambiar la forma de retratarlas.

Sanrio, una de las grandes, o la más grande empresa dedicada a productos “bonitos”, ha visto afectada su popularidad por estos cambios, y se vio en la obligación de buscar una nueva dirección o forma de llegar a su público. Es así como nace Aggressive Retsuko, una panda roja que busca revitalizar la marca y ampliar el target dejando un poco de lado a la gatita de Hello Kitty, demostrando que las mujeres pueden tener un lado más agresivo y ser menos “señoritas”. Así es Retsuko, una panda roja independiente, que ama el death metal y gusta de la cerveza, pero que aún así es lo suficientemente kawaii para ser querida, comercial y vender. Aggretsuko se basa en este personaje, que originalmente contó con 100 cortos animados de 1 minuto cada uno, y que luego tomó Netflix para hacer una primera temporada de 10 episodios.

Aggretsuko trata sobre la vida Retsuko, una panda de 25 años, que tiene un trabajo de mierda y sufre sobre explotación a manos de su jefe, un chancho flojo y ultra machista. Por si fuera poco, su pega está plagada compañeros de trabajo inútiles y compañeras, en su mayoría, insoportables. Kabae, una hipopótamo sapa y chismosa, Tsunoda, una cierva chupapico y florerito y Tsubone, una cocodrilo que es… es una vieja culiá no más. Cansada de todo esto y de fingir llevarse bien con todo el mundo para hacer bien su pega y mostrar una imagen correcta, ve como único refugio ir noche tras noche a su santuario: una cabina de karaoke en la que puede ser ella misma y desatar toda su ira al ritmo de composiciones propias de death metal, permitiéndole explotar y desahogarse tras cada agotadora jornada laboral.

A pesar de que la serie y el personaje se promocionan como súper aggressor y contrarios a lo que es Kitty, en realidad son súper pocos los momentos realmente “duros” o agresivos, y gira mucho más en torno a las constantes cagás de Retsuko, su mala suerte, metidas de pata, relaciones interpersonales y constante actitud estoica para aguantar su carga laboral y compañeros de trabajo, llegando a ser algo así como una especie BoJack para niños, mucho más centrado, eso sí, en el humor que en la pasta, pero que de todas maneras desliza una crítica social e intenta eliminar el estereotipo de chica perfecta, tierna y señorita.

El diseño de los personajes es ultra simple, y ayuda a resaltar la personalidad de cada uno a través de expresiones exageradas, sobre todo en los momentos más importantes, haciendo mucho más fácil agararle mala a los personajes más desagradables y buena a los más bacanes y simpáticos; porque sí, es tan fácil sentirse identificado con Retsuko que a uno le terminan cayendo mal sus “enemigos” y también terminamos agarrándole cariño a ella. #TodosSomosRetsuko (?)

Para ir terminando, y como dije en un principio, mientras acá se quejan por no poder gritarle a una mina en la calle, en Japón, uno de los países más machistas, hacen esta serie. Sí, es una serie que en realidad no tiene nada del otro mundo, pero es una serie capaz de hacer una crítica social al machismo y al acoso laboral para crear conciencia sobre temas que allá afectan harto, pero sin volverse latera ni aburrida, sobre todo gracias a una dósis precisa de humor que hace que los 15 minutos que duran sus capítulos se pasen volando, haciéndome pasar un buen rato y dejándome con el consuelo de que si mi día fue malo, el de Retsuko fue mucho peor.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.