La sangre sabe a hierro… Una reseña de Ping Pong: The Animation

El héroe.

No soy deportista, hubo un tiempo en que quizá salía de mi casa a patear una pelota y correr detrás de ella o a golpear una pelota con raquetas con los que en ese entonces eran mis amigos, pero esa época ya está enterrada en el tiempo, mi estilo de vida sedentario consistente en estar fermentando en una cama frente a la tele con un control en la mano destruyeron completamente mis posibilidades de ser un deportista aplicado o ser alguien que se ejercita regularmente (aunque tampoco es que tenga ganas de serlo), además, ni siquiera me interesa ver los deportes, sin embargo, a pesar de todo lo anterior, han habido dos animes de deportes que me han enamorado completamente: Hajime no Ippo y Ping Pong: The Animation. No creo que sea coincidencia, pues en ambos el énfasis está más en los personajes y su desarrollo que en el deporte en sí, siendo así más cercanos a un “coming of age” que a un anime de deportes convencional, aunque no me malinterpreten, esto no quiere decir que sus respectivos creadores no hayan tenido una admiración por el deporte en el que se basan, sino todo lo contrario, demuestran un gran respeto por el boxeo y el ping pong, respectivamente, es solo que lo utilizan como un medio para un fin, no como el fin en sí mismo.

Sakuma, uno de los tantos personajes secundarios.

Como habrán leído ya en el título, no hablaré del boxeador de la tula grande y su historia de superación, sino más bien de Ping Pong: The Animation (llamado de ahora en adelante Ping Pong por temas de simplicidad) y es que el mono chino no solo es muy entretenido de ver con su estilo de dibujo tan característico y su animación, que si bien no es del gusto de todos, llena de pasión y una crudeza pocas veces vista en el medio, perfecta para la historia, sino que también plantea preguntas bastante interesantes respecto de lo que rodea el mundo del deporte (y oye, si pudo interesar a alguien al que no le interesa el deporte de ninguna forma, algo tuvo que hacer bien). Ah, y se me olvidaba, pero por si no queda claro estoy hablando del anime, ya que no he leído el manga en el que se basa (aunque quizá sea una buena idea hacerlo, después de lo bueno que resultó ser el anime)

Pero, ¿Qué es Ping Pong? Es un anime del 2014, producido por Tatsunoko Production y dirigido por uno de mis directores favoritos trabajando en la industria actualmente: Masaaki Yuasa, que siempre hace cosas impresionantes y experimentales en el apartado de la animación. Su historia se centra en Peco y Smile, dos amigos de la infancia con personalidades opuestas que han crecido jugando ping pong juntos y su desarrollo como miembros del club de ping pong de la Preparatoria Katase, guiados por su entrenador Jō que busca volver a los chicos (y específicamente a Smile) en jugadores reconocidos tanto a nivel nacional como internacional.

S i m b o l i s m o

En ese sentido, Ping Pong nos muestra personajes con distintas motivaciones y personalidades tan bien realizadas que llega a ser increíble que lo logre con tan solo 11 episodios, la atención al detalle, a la caracterización y al cierre de los arcos de todos los personajes, tanto principales como secundarios, es una de las partes más fuertes del anime, además del uso de simbolismo para reforzar visualmente las historias de los personajes. De esta forma, cada uno se presenta con una visión alternativa del deporte, unos lo ven como simplemente algo que disfrutan, otros buscan ser los mejores, mientras que otros lo usan como un medio para un fin, el ping pong tiene sentido solo en su contexto y tomando en cuenta no solo estas visiones, sino también todo lo que representan para los personajes y las consecuencias que tienen los partidos, que son instancias donde los personajes liberan sus pasiones y perder no solo significa eso, sino que también tiene repercusiones reales dentro de la historia y realidad de los personajes. Y es que, la realidad tiene un protagonismo bastante marcado en Ping Pong, donde uno de los conflictos centrales también tiene que ver con las limitaciones físicas de los personajes y qué tan importante es la pasión y el talento en el deporte.

Respecto a la animación me parece perfecta para la historia que se busca contar, que es muy fluida, tiene un estilo muy marcado y, como mencioné anteriormente, claro, quizá no sean tus típicos diseños de anime bonito, pero para una historia que juega con el realismo y la crudeza del deporte me parece sumamente pertinente, además Yuasa siempre apuesta por diseños fuera de l

Ya, sí, son harto feos los hueones.

o común por lo que si conocen al director no es de extrañarse que haya recurrido a este estilo visual. En cuanto a la música, en verdad es un soundtrack bastante bueno, que no se apoya en poner las mismas canciones en los momentos de climax que suele ocurrir en los animes de deporte, sino que tienen una canción distinta para complementar todas las situaciones y la música va evolucionando con sus personajes.

Finalmente me gustaría decir que es uno de mis monos chinos favoritos y siento que debería llegar a más gente, es definitivamente una historia que vale la pena experimentar, cuyo final es muy potente. Para mí no es nada más ni nada menos que un clásico moderno y si a ti te repele el estilo de dibujo, te recomiendo que le des una oportunidad, lo vale completamente, es probable que incluso te acostumbres al apartado visual o que te termine gustando.



Me gusta Mew, Yoko Taro, los monos chinos y los juegos.