¡Comentamos Seconds!

No soy muy fanático de los cómics, sobre todo porque dentro de mi infinita ignorancia suelo asociarlos solo a Marvel y DC, y en realidad me da paja pensar en la infinidad de números, volúmenes, tomos, universos, tierras, mundos y váyanse a la chucha, no entiendo nada. Hace unos años tomé Scott Pilgrim, de Bryan Lee O’Malley, y me llevé una grata sorpresa; hace unas semanas quise darle una oportunidad a Seconds, del mismo autor, y vaya, otra sorpresa.

Seconds es una especie de comedia romántica, en un comienzo casi como un slice of life, que cuenta la historia de Katie, una chica cerca de sus 30 años, chef y principal responsable de que el Seconds sea reconocido como uno de los mejores restaurants de la ciudad. Sin embargo, consciente de que su vida amorosa es un desastre y que en el Seconds estaba algo estancada, decide hacer un cambio y abrir su propio restaurant, transformarse en su propia jefa y darle un nuevo rumbo a su vida. Para hacerlo, junto con su socio Arthur, deciden comprar un viejo edificio, remodelarlo y poner en marcha lo que sería el Katie’s.

Dejando a un lado la relación que lleva con Max, su ex novio, todo en su vida parece ir bien, y como cualquier persona relativemente joven que se encuentra con el éxito a temprana edad, Katie suele pecar de engreida, lo que la lleva a cometer innumerables errores, transformándola en una protagonista súper relatable. Pero, ¿qué pasaría su pudieramos cambiar estos errores? De pronto, Katie conoce a Lis, un espíritu de pelo blanco que habita en el Seconds, quien le da la posibilidad de revertir una decisión al más puro estilo Steins;Gate, escribiendo en una libreta qué es lo que debe o no hacer para que su yo del pasado altere el presente, funcionando casi como un d-mail.

Como todos los que hemos visto o jugado cosas relacionadas con los viajes temporales, sabemos que meterse con el tiempo suele tener consecuencias no muy buenas, y acá no es distinto. Cada corrección trae cambios tanto en la historia como en los personajes, sus reacciones  y forma de relacionarse, pero también en la naturaleza, transformando la realidad y volviéndola cada vez más extraña, generándose varios giros inesperados (no a un nivel cuático de llevarnos a un mind blown), lo que finalmente me hizo sentir la lectura con mucho más ritmo, dejándome pegado y sin querer dejar de leer. De hecho me demoré dos días solo porque quise “hacerlo durar”.

Seconds es una súper buena novela, y si bien en su superficie parece ser livianita y sin mucho contenido, a medida que avanzan las páginas se presentan un dilema respecto a nuestras decisiones, haciéndonos la pregunta de si efectivamente vale la pena abandonar nuestra esencia con el único fin de alcanzar la perfección o una vida libre de errores. Además, queda demostrado que Bryan Lee O’Malley es mucho más que el autor de Scott Pilgrim, y es capaz de tomar todo lo bueno de sus obras pasadas para crear nuevas historias y personajes, dándoles espacio para darse a conocer y convertirlos en lo suficientemente carismáticos como para que nos importen y recordemos.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.