Bienvenido al Oasis ¡Ready Player One!

Cuando supe de Ready Player One, inmediatamente se transformo en una obligación. No tanto porque me tincara ni porque se veía buena, sino que porque crecí con el mundo ñoño, me hice amigos gracias al mundo ñoño y hoy soy un consumidor acérrimo del mismo, entonces no podía no verla. Sin embargo, fui completamente a ciegas; no vi ningún trailer, no leí de que se trataba ni mucho menos leí su fuente original, así que igual iba un poco asustado pensando que iba a ser una película ultra superficial con un abuso excesivo de los efectos especiales y que si triunfaba iba a ser exclusivamente debido al fanservice. Estaba súper equivocado.

Ready Player One se desarrolla en el año 2045, dentro de un mundo en el cual la gente ha abandonado la realidad para sumergirse de lleno en OASIS, un videojuego de realidad virtual desarrollado James Halliday, y que tiene como gran brillo permitirle a las personas ser quienes quieran, esto tomado de la mano con una tremenda cantidad de referencias sobre la cultura pop, yendo desde videojuegos hasta películas. La posibilidad de ser sin ningún tipo de límite tuvo como consecuencia un gran éxito, pero también que la gente se obsesionara, llegando al punto en que ya no existía interés por solucionar problemas, y simplemente se conformaban sobrellevándolos en su vida virtual.

Sin embargo, la vida dentro de OASIS iba a tener un cambio drástico, ya que al fallecer su creador, se dio inicio a una competencia por encontrar un easter egg, y de esta manera tomar control total la compañía y todo el dinero que ello conlleva. Para conseguirlo, es necesario encontrar 3 llaves, y esto no solo dio paso a que los jugadores más hardcore se dedicaran día a día buscarlas, sino que también a que grandes compañías vieran una posibilidad de negocio, entrenando a personas para encontrarlas y así poder hacerse con el domino total del juego y transformarlo en un total instrumento de dominación y capitalismo. Es así como la competencia pasó a ser prácticamente una guerra por el futuro del mundo entre la gran compañía IOI y el resto de jugadores.

Bajo esa premisa comienza la aventura de Wade Watts -Parzival dentro de OASIS-, que junto a sus amigos virtuales se unen a la rebelión liderada por Samantha Cook -Art3mis-, y comienzan a luchar por encontrar las llaves al más puro estilo de un videojuego. La narrativa se presenta de tal manera que da la sensación de estar viendo un juego, aunque también realiza saltos entre OASIS y el mundo real para reflejar que el conflicto efectivamente es mucho más profundo e importante, y que va más allá de simplemente ganar. Todo comienza un poco lento, conociendo a los personajes, sus objetivos, los enemigos y luego superando los obstáculos propios de cada “nivel”. Obviamente, todo esto viene acompañado de una tremenda cantidad de referencias, yendo desde simples menciones hasta ver a personajes como TracerRyu King Kong, reconocer armas y habilidades, y también captar momentos y personajes de algunas películas clásicas.

El fanservice es, obviamente, un tremendo plus, pero no se queda simplemente en eso, y de hecho se siente más como un apoyo que el fuerte de la película. Es imposible negar que uno se emociona cuando ve a ciertos personajes, y más cuando los ve juntos y luchando, pero su director, Steven Spielberg, fue capaz de tomar todo eso y darle un corazón. Es claro que como película su principal fin es vender y entretener, pero que sin caer en la pretención, también es capaz de entregar un mensaje; de decirnos que disfrutemos lo que nos gusta, que no lo viciemos, pero que también hay un mundo más allá de eso y que no debemos permitir que lo que puede apasoniarnos, nos termine dominando, porque a pesar de que el mundo presentado en Ready Player One parece muy irreal, todos tenemos nuestro propio OASIS en el que nos refugiamos, y no necesariamente en la forma de un videojuego.

Finalmente, comentar que fui a verla con una amiga ajena casi en un 100% al mundo ñoño y pudo disfrutarla de igual manera, lo que nos dice que efectivamente Ready Player One es mucho más que el fanservice,  sus referencias y la parafernalia, y que al igual que Scott Pilgrim vs The World nos vuelve a demostrar que las mejores películas de videojuegos son justamente las que no están basadas en videojuegos.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.