Alisten los motores. ¡Esto es RedLine!

En el futuro distante, cuando los vehículos voladores han dejado obsoletas a las ruedas, aún existen tontos que continuan corriendo con un espíritu desvaneciente.

Desde que vi RedLine no pude evitar pensarla como una especie de mezcla entre las criaturas alienígenas de Star Wars y el ritmo frenético y sin pausas que pudimos ver en Mad Max: Fury Road, y es que esta película, dirigida por Takeshi Koike y producida por Madhouse, nos transporta  y presenta diferentes mundos en donde las carreras dan vida a uno de los espectáculos intergalácticos más importantes y que se desarrolla cada 5 años, la Red Line. En este espectáculo participan los mejores pilotos de distintos mundos, y para llegar a competir es necesario haber clasificado a través de la Yellow Line.

Frisbee y JP

En este contexto es que conoceremos la historia de “Sweet JP”, uno de los mejores corredores de Yellow Line, pero que junto a su representante, Frisbee, se relaciona con la mafia encargada de arreglar carreras, sin tener reales posibilidades de clasificar, y contentándose con llegar en lugares más abajo y conseguir sus buenas luquitas. Sin embargo, tras saber que el planeta anfitrión de la nueva edición de Red Line sería RoboWorld, hubo corredores que dicidieron bajarse, abriendo un inesperado cupo para nuestro protagonista. ¿Por qué? El gobierno del planeta no ve con buenos ojos la competición ni la llegada de los corredores, prometiendo transformarla en una carrera mortal, en la cual los participantes serían perseguidos y asesinados de ser necesario.

Sonoshee McLaren

Si bien la película es más que nada acción y carreras, también podremos ver conflictos entre los personajes, traición y como JP decide cambiar su rumbo, dejando a un lado la mafia y decidiéndose a competir de forma seria, todo esto mientras vemos como se relaciona con Sonoshee McLaren, una de las grandes competidoras, famosa tanto por habilidad al volante y perseverancia como por su belleza (waifu), y que también es el interés amoroso de nuestro protagonista.

RedLine es una película muy rápida y con una animación la raja, que deja poco espacio para el aburrimiento, y que a través de su ritmo, música y colores vivos y fuertes nos da una sensación de constante movimiento que ayuda a mentenerte metido durante la hora y 40 minutos que dura. Personalmente el tiempo se me pasó volando, y después de terminarla terminé hasta prendido, así que recomiendo mucho verla acompañado de un copete con energética.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.