Jessica Jones llegó a dejar la cagá

No soy particularmente fanático de los súper héroes, de hecho el único que me gusta[ba] es Batman. Claro, eso cambió cuando entre ocio y vacío por el fin de temporada de Better Call Saul, comencé a ver Daredevil. Le tenía poco y nada de fe, pero terminó sorprendiéndome MUY gratamente, así que cuando anunciaron una nueva serie de Netflix en cooperación con Marvel, mi hype se fue a las nubes y empecé a contar los días.

Afortunadamente, Jessica Jones cumplió mis expectativas completamente. Uno de los aspectos que más me gustó sobre Daredevil fue que no se enfocaba tanto en el súper héroe como en la persona detrás de la máscara, en Matthew Murdock, sus relaciones, su ética, su moral y todo lo que lo llevaba a ser quien es. En Jessica Jones podemos ver algo bastante similar, econtrándonos con una narración que nos permite conocer más de cerca a Jessica, y que si bien tiene y usa sus poderes, estos no son los protagonistas, sino que por el contrario, la protagonista es ella, Jessica la persona, con todo lo que ello implica.

Dejando las drogas a un lado (aló, Breaking Bad) y haciéndose fiel amiga del gopete alcohol, nos encontramos frente a una Jessica totalmente a la deriva, que trabaja para sobrevivir y que, al menos exteriormente, nada le importa. Esto, debido al ataque que recibió por parte de Kilgrave (Purpleman) antes de su supuesta muerte, y que la dejó con estrés postraumático y una sensación constante de vulnerabilidad debido a las acciones que le hizo cometer en el pasado. Sus días ‘tranquilos’, sin embargo, no durarían demasiado, pues llega un caso a su oficina en el cual una chica habría desaparecido, pero, ¿por qué? Killgrave made her do it.

Sentirse vulnerable es como el hoyo.

La personalidad de Jessica es como es, de acuerdo a mi ‘análisis’, debido a la constante sensación de vulnerabilidad que experimenta debido al abuso que Killgrave le propinó. Entendamos, eso sí, abuso no como algo exclusivamente sexual, sino que como todo tipo de abuso, el hacernos hacer algo contra nuestra voluntad. Y es que ese es exactamente el ‘súper poder’ de nuestro villano, quien simplemente mediante la palabra es capaz de conseguir que las personas hagan lo que él quiera; desde entregarle un abrigo o un auto, hasta abandonar a tus hijos o matar a otros. Killgrave es prácticamente un compadre que utiliza burundanga en sus víctimas y las hace hacer lo que quiera. ¿Y cómo podríamos sentirnos seguros sabiendo que alguien nos podría controlar así?

Uno de los puntos fuertes de la serie es que logra transmitir la inseguridad que Jessica siente. Cuando a veo Batman enfrentarse al Joker llego a pensar “si yo fuese Batman le saco la cresta”, y lo mismo es posible pensarlo con casi cualquier súper héroe contra sus archi-enemigos. Pero ¿qué podemos hacer contra alguien que con solo hablar nos tendría en la palma de su mano? Nada. Realmente no hay nada que hacer, y por eso es que nuestra protagonista se siente mucho más humana que el resto de héroes, y logra conectar muy bien con el público.

A pesar de todo, Jessica es la cagá.

Cuando hablo sobre la vulnerabilidad podríamos pensar que nuestra heroína es una persona incapaz de defenderse o simplemente una víctima. Si bien es cierto que, hasta el momento (6 episodios) Killgrave parece una total amenaza, no por eso Jessica se va a acobardar o echar un pie atrás. De hecho la misma sensación de vulnerabilidad ha hecho que desarrolle una personalidad completamente badass, por lo que es capaz de hacer lo que sea necesario para detener al antagonista y no dejar que siga haciendo de las suyas impunemente, incluso si eso implica arriesgar su propia vida.

No nos dejemos engañar; es cierto que los primeros episodios son más bien lentos, pero no por eso sin acción. En estos podremos ver como Jessica propina palizas a grupos de matones, demostrando que es capaz de defenderse sola y dejando claro que no necesita a nadie. La acción, en todo caso, no viene dada simplemente por los golpes, pues también podremos ver sus habilidades como espía, cayendo incluso dentro de lo ilegal (lo que por alguna razón me recuerda a Dexter), lo que siempre resulta atractivo, tomando en cuenta que los súper héroes se supone deben moverse dentro de lo legal.

Ya sea que queramos acción o reflexión, entretenernos o irnos en la profunda, Jessica Jones lo tiene, lo que la transforma en una muy buena serie para maratonear, y que sin lugar dudas vuelve a dejar la vara alta tras el éxito de Daredevil, demostrando nuevamente que al parecer los mejores trabajos de Marvel en la pantalla, vienen de la mano de Netflix.



Me gusta la filosofía, los juegos, series y el vinito. Hincha de la U y de Asuka. En twitter soy @Piplash.