Totsukuni no shoujo: Lo bonito y lo oscuro

Llegó al fin el día de darnos un tiempo para apreciar algo tan bonito como Totsukuni no shoujo, o La pequeña forastera, como es llamada por la editorial española Ecc comics.

Lejos de ser un típico manga de fantasía, esta obra nos sumerge por los misterios de un reino rodeado de muros (no, no se parece en nada a snk) y es que lo que no podemos ver o conocer es lo que nos atrapa tomo a tomo.

En este reino donde el mundo exterior está invadido por una “maldición” conocemos a Shiva, una niña normal que vive fuera de las murallas con Sensei, un hombre que ha vivido tanto tiempo con la maldición que no puede recordar su vida antes de dejar de ser humano (o parecerlo). La pequeña vive con él esperando a que su abuela vaya a buscarla, y aunque pasan y pasan los días no sabemos si realmente la abuela llegará.

                                          

Vemos todo desde el punto de vista de Sensei, y aunque siempre es Shiva la que roba nuestros coras, es bacán ver la preocupación de un no-humano por esta niña, y poder acompañarlo sintiendo la culpa y miedo de no poder ayudarla o si quiera contarle lo que realmente está ocurriendo. Es bien sútil cómo se muestran las emociones del personaje mayor, y también es muy tierno y real cómo actúa Shiva frente a él, proponiendo soluciones tan inocentes como ponerse a comer o cocinar porque sí.

Es un manga lleno de nostalgia tanto por su arte como por la obvia lejanía entre ese mundo y el nuestro, donde nos preguntamos cómo es posible que pasen ciertas cosas, para luego comprender que muchos de los acontecimientos por más fríos que sean son parte también de nuestra realidad. Y es que el rechazo por quienes tienen la maldición los lleva a alejarse incluso de sus orígenes, como hace sensei, quien después aprende con Shiva sobre la verdadera naturaleza de ella misma.

Algo del autor, Nagabe, que me gusta mucho es el aire de “picture book” que tiene el manga, y no sólo porque han salido ediciones especiales con, casualmente, picture books a color y tapita dura, si no que las líneas delgadas, las ilustraciones simples y el casi nulo uso de sombras grises le da a la obra un toque súper especial, lo que no lo hace tenebroso ni muy light tampoco.

desde el primer picture book (tomo 3) <3



Me gustan los monos chinos, y los chinos.